jueves, 16 de octubre de 2008

EL CENADOR DE AMÓS



En nuestras pasadas vacaciones en Cantabria, y recomendados por una de las chicas de la recepción del Balneario, decidimos ir a cenar una noche al Cenador de Amós.
Este Restaurante se encuentra en Villaverde de Pontones, un pueblecito a unos 20 minutos de Santander, en un antiguo palacete del S. XVII, maravillosamente rehabilitado, con amplia zona para aparcar.
Los detalles del local son dignos de mencionar, los cuartos de baño con una limpieza absoluta, agua de colonia, y cepillos de dientes de un uso (detalles que nos empezaron a ganar).


En el interior de la sala, todo muy elegante, se combinan los materiales más nobles, con los detalles autóctonos más auténticos de la zona, jugando siempre con lo más moderno y lo más clásico para crear una atmósfera realmente envolvente y acogedora.



Tras una breve espera, ya que fuimos sin reserva, nos acomodaron en una mesa bastante amplia, y la maître nos saco las cartas, de agua, de vino, y de comida (las dos primeras eran muy originales metidas en un archivador).

La cocina de este restaurante se puede llamar desde nuestro punto de vista de vanguardia, pero sin perder lo tradicional de la tierra. El restaurante posee una estrella michelín, si bien, no nos hubiéramos enterado si no lo hubiésemos leído en Internet.

Pedimos un entrante (aunque mientras nos servían el pedido por nosotros, nos obsequiaron con un aperitivo de mejillones al natural sobre una espuma de manzana) y un segundo cada uno y fueron:

-Quesos en texturas con anchoa de Cantabria y tomate, presentan tres tipos de queso, en diferentes texturas, con una, y recalco lo de una, anchoa del cantábrico (exquisita). Un buen detalle es que al tratarse de un entrante para compartir lo trajeran emplatado en raciones individuales.

De segundo elegimos:
-Lomo de rape en adobo de aceitunas negras y caldo de verduras asadas. La materia prima era excelente, la forma de cocinarlo, o más bien, el tiempo de cocinado para nuestro gusto no fue el correcto; ya que el rape estaba poco hecho. La verdad es que lo podríamos haber dicho, pero nos dio un poco de vergüenza.
- Degustación de tres especialidades de bacalao. En cuanto al bacalao extraordinario y en este caso la cocina también. Presentan un plato con tres tacos de bacalao, cocinados de distinta forma cada uno (pil-pil, vizcaína, con setas)

- Por último de postre pedimos uno sólo para compartirlo entre los 2 fue un hojaldre con crema, que no estuvo mal.


Para terminar mientras nos traían la cuenta, sirvieron una serie de gominolas, almendras garrapiñadas, chocolates… que fueron un bonito detalle.


A destacar el servicio súper profesional, fuimos atendidos por dos camareros jóvenes, muy atentos y correctos.

En cuanto a la relación calidad-precio, debido a la exclusividad del sitio, el entorno, el servicio, la calidad de las materias primas; le damos un notable alto.

En un sitio como este es imposible que se te duerman los sentidos.

1 comentario:

marcaching dijo...

¡Magnífico!¡Cuantos de estos rincones se nos pasan por desconocimiento! Sitio encantador, se agradecen las fotografías.

¡Buaj! Es como si yo también me hubiera comido esa anchoa.